La ciudad de Colonia está ahora más cerca que nunca gracias a los vuelos de bajo coste. Una ocasión única para conocer a los amables coloneses y para admirar su magnífica catedral gótica
Afirman en Colonia que los primeros habitantes de la ciudad fueron italianos, haciendo referencia al origen romano de la misma. Ello les sirve para explicar ese carácter suyo tan alejado de la característica rectitud alemana y mucho más cercano al latino. Los coloneses son cálidos , amantes de las fiestas, muy especialmente del Carnaval, que se celebra por todo lo alto en todos los rincones de la ciudad.
A pesar de ser la cuarta ciudad de Alemania en tamaño, Colonia se muestra apacible y tranquila el resto del año. Situada a orillas del Rhin, este río y los enormes puentes que lo atraviesan uniendo las dos partes de la ciudad le confieren buena parte de su personalidad.
UNA CATEDRAL IMPONENTE
Pero es sin duda la Catedral gótica la que se lleva todo el protagonismo y las miradas, pues es casi imposible dejar de verla y admirarla.
Durante la II Guerra Mundial, la ciudad fue devorada por continuos bombardeos que dejaron pocas edificaciones en pie. No sucedió así con la catedral, pues estaba en la lista de monumentos que debían ser preservados de las bombas. Mastodóntica, con dos altas torres cuyas agujas, que superan los 150 metros de altura, se impone majestuosa por encima de los edificios colindantes. En su interior se encuentran las reliquias de los Reyes Magos, llevadas allí desde Milán en 1164. Ello motivó la tercera ampliación de la Catedral, que se prolongó durante setecientos años, con una parada de tres siglos en medio.
LA VIDA EN LAS CERVECERíAS
Buena parte de la vida colonesa transcurre en las cervecerías, degustando la cerveza local, la kölsch, que no se sirve en jarras enormes como cabría esperar sino en pequeños vasos de 20 cl, y sabe tan bien que es imposible pedir menos de dos. Es también en las cervecerías donde se puede degustar la gastronomía más típica. Las carnes y salchichas son espléndidas, pero hay que vigilar con las salsas, que a menudo se alejan del paladar español.
BONN, UNA CAPITAL ATíPICA
A poco más de 20 minutos por carretera de Colonia se encuentra la ciudad de Bonn. Capital de la República Federal Alemana durante cincuenta años tan sólo cuenta con 300.000 habitantes. Ello se debe a que durante el período en que fue sede del gobierno alemán apenas creció pues los alemanes siempre tuvieron el convencimiento de que tarde o temprano la capital del país volvería a ser Berlín, como efectivamente así ha sucedido. Bonn es la cuna de Beethoven y vale la pena visitar la coqueta casita en la que el genio nació, situada en el centro de la ciudad y habilitada como museo. Las animadas calles colindantes invitan al paseo y las compras.
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