La capital de Baviera guarda inesperados secretos. Ejemplo de la innovación y el progreso germanos, Munich es también ciudad de fiesta y diversión en la que tradición y vanguardia van de la mano
En el centro de Europa una urbe reúne las virtudes de la ribera mediterránea y del septentrión continental. Símbolo de poderío científico y económico, encuentra su “maná” en la cerveza. Hablamos, como no, de la incomparable Munich.
CIUDAD DE SANGRE AZUL
Desde que fuera nombrada capital del ducado de Baviera, y también bajo la égida de los Habsburgo, Munich ha sido destino habitual de la realeza y la aristocracia germana. Su impronta sigue estando visible hoy día en los edificios de la Residenz, palacio del siglo XV con monumentales fachadas que alberga una elegante sala renacentista.
La cervecería por excelencia, la Hofbräuhaus, es fruto también del mecenazgo real, cuya mayor expresión alcanza el Palacio Nymphenburg, de estilo barroco con canales y estanques que se reparten por su extenso y bello parque.
EL CORAZÓN DE LA METRÓPOLI
El emblema de Munich es, sin duda, la Marienplatz. Punto neurálgico de la ciudad, desde ella se accede con facilidad a los lugares más destacados para el visitante. Si iniciamos nuestro periplo en el edificio gótico que acoge el Ayuntamiento tendremos la oportunidad, o bien de caminar hasta el Viktualienmarkt, mercado pintoresco que data del siglo XIX, o bien de acceder al casco antiguo, donde nos esperan las tiendas de grandes firmas internacionales situadas en la Maximiliamstrasse.
OPCIONES PARA EL RELAX
Munich es una ciudad volcada a la calle. En ella es posible disfrutar de la mejor cerveza del mundo durante la Oktoberfest, festival que congrega a miles de visitantes cada año.
Si preferimos la vida nocturna, disponemos de más de 50 teatros diferentes, así como de numerosas discotecas. Pero si optamos por disfrutar del día podemos pasear por el extenso Jardín Ingles que, flanqueado por el río Isar, en invierno se convierte en un paraíso de lagos helados.
MERCADO NAVIDEñO
El espíritu navideño se apodera de Munich durante el mes de diciembre. El viernes anterior al primer domingo de Adviento miles de personas invaden la Marienplatz, corazón y alma de la ciudad, para asistir a la inauguración del Mercado de Navidad, presidido por un árbol de casi 30 metros iluminado por 2.500 velas. La tradición se remonta al siglo XIV, cuando recibía el nombre de Mercado de Nicolás, hasta que en 1806 cambiaría su nombre. En él podremos hacernos con una gran variedad de regalos, así como una botella de Glüehwein, la bebida típica alemana para estas fechas, mezcla de vino, limón y, de manera opcional, vodka o ron. |