Los antiguos musulmanes hicieron algo más que soñar en la preciosa “Graná”, construyeron un palacio que todos deberíamos visitar como mínimo una vez en la vida. Ahora es la mejor época para hacerlo.
Llega el otoño y Granada se recupera del aluvión de turistas que durante los meses estivales han llenado sus calles, sus patios, sus jardines...
La impresionante silueta de la Alhambra se recorta contra el límpido cielo de entretiempo. El majestuoso palacio vuelve a acompasar sus pasos al ritmo de la ciudad, pero siempre manteniendo sus puertas abiertas a los turistas.
FRUTO DEL ESPLENDOR NAZARí
A pesar de que se tiene constancia de la existencia de la Alhambra desde el siglo IX, su época de esplendor comenzó en el s. XIII, cuando el primer rey nazarí, Mohamed ben Al-Hamar, fijó en ella su residencia.
El recinto monumental consta de cuatro zonas: los palacios, la zona militar o Alcazaba, la ciudad o Medina y el Generalife. Los Palacios Nazaríes están compuestos por los bellos edificios que albergaban tanto a la familia nazarí como a sus sirvientes. Hermosos patios en los que el agua es protagonista, los flanquean. Entre ellos, destaca el de los leones, cuya fuente está en proceso de restauración, pero puede seguir siendo admirada por los visitantes.
El Generalife es la parte que servía de recreo a los monarcas. Se dice que cuando los problemas de la corte abrumaban al rey, éste se trasladaba al Generalife para relajarse. Quizá es tiempo de copiar esta costumbre y huir a refugiarnos de los agobios del día a día a tan privilegiado lugar. |