La mejor forma de conocer la magia de la capital andaluza es a pie.
Las calles sevillanas esconden la historia de la ciudad en los patios tras las puertas de hierro forjado, en las decenas de iglesias que se alzan
por doquier y en los locales donde degustar las tapas y platos tradicionales de la fina gastronomía andaluza
Con el descenso de las temperaturas, Sevilla se convierte en un excelente reclamo para realizar la primera escapada después de las vacaciones. Una ciudad pequeña en extensión pero grande en riqueza histórica y patrimonial que se presenta a los visitantes con sus inmejorables galas otoñales.
LA SEVILLA CON MáS HISTORIA
Iniciamos nuestro recorrido en la Plaza de la Catedral. En este lugar parece que se hayan sumado todos los tópicos que acompañan a Sevilla: las calesas y sus “caballeros” esperan a los turistas para enseñarles la ciudad a bordo de estos carruajes; las gitanas se agolpan a las puertas de la catedral adivinando el futuro de los visitantes a cambio de unas monedas y los abuelos charlan plácidamente mientras observan cómo la Giralda, esa magnífica obra de arquitectura que guarda la memoria de Sevilla y su mosaico de culturas y religiones, es la protagonista de los centenares de fotos que se toman continuamente.
No en vano, este enclave se ha convertido en punto de partida improvisado para conocer de cerca la ciudad y su historia. Y no es para menos si tenemos en cuenta que reúne uno de los conjuntos monumentales más destacados de Europa, cuyo núcleo central (la Catedral, los Reales Alcázares y el Archivo de Indias) es Patrimonio de la Humanidad.
EL PLACER DE CALLEJEAR
Partiendo de la Catedral, recomendamos perderse por el enjambre de calles del Barrio de Santa Cruz y la antigua Judería. Las casas de blancas fachadas y balcones engalanados de flores encierran bellas historias de amor, los callejones esconden hermosos patios interiores y en las plazas se respira el aroma a jazmín y se congregan algunos de los mejores restaurantes donde degustar la cocina andaluza más auténtica.
Y es que Sevilla es una ciudad para conocerla a pie, perdiéndose entre los hermosos Jardines de Murillo, junto a la antigua Universidad, paseando alrededor de una de las plazas de toros más antiguas del país, la Real Maestranza, o recorriendo el Parque de María Luisa, donde se encuentra la Plaza de España, punto de encuentro ineludible para cualquier turista. Próximo queda el río Guadalquivir, que divide la ciudad en dos y en cuya orilla se asienta Triana, el barrio con más solera de Sevilla. Desde la calle Betis se obtiene la mejor estampa del otro lado del río con la Torre del Oro, siempre vigilante.
Triana, además de albergar numerosos restaurantes y bares de copas, es la puerta de entrada a la Sevilla más moderna: la Isla de la Cartuja, lugar que acogió la Expo en 1992 y que en la actualidad aloja el Parque de Ocio Isla Mágica, la sede de la televisión autonómica y varios hoteles de lujo.
Sin duda, Sevilla debe descubrirse sin prisas, disfrutando de cada rincón y empapándose de ese sabor a tradición que ha impregnado a la ciudad que hoy es. |