La antigua práctica familiar de quemar el mejor leño por Navidad se ha recuperado en Les como celebración popular como eje de las fiestas navideñas
Antes de que la calefacción llegara a las casas, muchos hogares de los Pirineos calentaban las frías noches de Navidad con un gran leño que se mantenía encendido con gran cuidado, procurando que no ardiera ni muy rápido ni muy lentamente. Este rústico sistema de calefacción dio lugar a numerosas interpretaciones y era soca, como llaman en aranés a este leño benefactor fue considerado amuleto protector, ofrenda de culto al fuego y a la naturaleza u origen del popular Tió, una de las tradiciones navideñas más arraigadas en Catalunya. Aunque, tal vez, la interpretación más aceptada es la que relaciona el encendido del leño con el ritual de paso al solsticio de invierno. Así, dos o tres días antes de Fin de Año la chimenea se limpiaba a fondo y se colocaba el leño que debía hacer brillar el fuego nuevo (eth nau huec), llama que estaría encendida hasta principios de año.
FIESTA D'ERA SOCA DE NADAU
Igual que las familias se reunían alrededor del leño, la población de Les se congrega cada 24 de diciembre, en la plaza de la Iglesia para recuperar la antigua tradición. La vigilia de Navidad, se sale por la tarde a buscar el tronco más grande para llevarlo a la plaza del pueblo. Es necesaria la solidaridad de todos porque algunos llegan a pesar dos toneladas. Ya en la plaza, la última pareja casada o la pareja más antigua del pueblo tiene el honor de encender la Soca de Nadau que una vez encendida da calor a los presentes que celebran el momento con un vaso de vino y un aperitivo antes de que empiece la Missa del Gall. Mientras, los niños, vestidos con motivos navideños cantan villancicos populares araneses y van por las casas pidiendo caramelos y aguinaldo. Tras la liturgia los habitantes de la población vuelven a reunirse alrededor de la soca para compartir junto al fuego un chocolate caliente, coca, mistela o ron. |