El Transcantábrico se presenta como la opción más elegante y placentera de conocer los tesoros escondidos en las regiones del norte de España
Emulando a Hércules Poirot tras la pista en el Orient Express, El Transcantábrico nos ofrece la oportunidad de vivir una trama no menos apasionante: sucumbir a los espectaculares paisajes del norte de España.
Nuestro cometido es, en cambio, más sosegado. El confort y el lujo nos acompañan en esta travesía de ocho días y siete noches en la que espléndidos parajes desafían nuestros sentidos, cuales huellas a investigar en un entramado de inusitadas maravillas.
ITINERARIO POR EL NORTE ESPAñOL
Desde la tierra de las meigas hasta las llanuras ocres castellanas, dos itinerarios en sentido inverso son posibles en esta aventura inolvidable con tintes de Belle Epoque: uno inicia su recorrido en Santiago de Compostela, el otro lo hace en León y ambos se entrecruzan en la villa asturiana de Llanes.
Siguiendo al primero de ellos, la Catedral de Santiago es, paradójicamente, nuestro punto de partida, pero no será hasta Ferrol donde embarcaremos por vez primera en el tren. En Galicia visitaremos localidades pesqueras, como Ribadeo, en las que disfrutar de excelente marisco antes de adentrarnos en las abruptas montañas del Principado de Asturias. Aquí combinaremos la elegancia de su capital, Oviedo, con los fantásticos paisajes de Covagonda y Cangas de Onís.
En nuestro quinto día de trayecto retrocederemos en el tiempo para contemplar las pinturas rupestres de Altamira, así como el municipio medieval de Santillana del Mar. Como colofón Santander, la exquisita capital de Cantabria.
Una vez en el País Vasco, la protagonista será Bilbao, centro gastronómico de prestigio internacional y foco vanguardista cuyo símbolo encontramos en el museo Guggenheim. Y, finalmente, Castilla. La villa romana de La Olmeda y el arte Románico Palentino de Villalcázar de Sirga, Carrión de los Condes y Frómista nos servirán como aperitivo para bañarnos en la árida tierra castellana antes de sumergirnos definitivamente en la ciudad de León. La Basílica de San Isidoro, llamada la Capilla Sixtina del Románico, y la magnífica Catedral Gótica acabarán de revelarnos los misterios de estas tierras, ahora pruebas irrefutables de una cultura milenaria y una belleza sin igual.
La temporada regular transcurre desde primavera hasta otoño. Cada año la empresa Feve ha estado al frente de un proyecto que ha servido para recuperar la antigua línea del Ferrocarril de La Robla, cuyo tramo sirvió como viaje inaugural a través de las provincias de Castilla y León hace ya veintidós años.
El tren
LUJO Y COMODIDAD SOBRE RAíLES
La suite está especialmente diseñada para el descanso y la intimidad y en ella el viajero podrá dormir con el tren parado en la estación. Cada una dispone de cama de matrimonio y, algunas de ellas, de litera superior; tienen también baño privado con hidrosauna, turbomasaje y baño de vapor, además de aire acondicionado y calefacción, entre otros equipamientos.
Los cuatro coches salón de exquisito diseño configuran el espacio común donde comer, bailar, charlar, leer o contemplar el paisaje a través de grandes ventanales.
La tripulación, encabezada por el jefe de expedición, velará en todo momento por los 48 viajeros que puede albergar cada tren, y una guía les acompañará en cada una de las visitas. |