En el Montsià encontraremos playas de arena fina pero ese no es, ni mucho menos, el principal aliciente de esta comarca que tiene, eso si, en el agua su principal aliado.
L a comarca del Montsià se mueve al ritmo que marca el Ebro. Un ritmo que al contemplarlo desde lejos puede parecernos lento, porque aquí todavía se conservan antiguas tradiciones a la hora de hacer las cosas, como las artes de la pesca en la laguna o el cultivo tradicional del arroz. Pero al acercarnos un poco veremos que aquí las aguas se mueven con enorme dinamismo y que esta comarca tiene mucho que ofrecernos.
Desde el Parque Natural del Delta del Ebro a las montañas de los Puertos de Besseit el encanto de estas tierras reside sobre todo en sus extraños contrastes.
En la desembocadura del río nuestra vista se perderá por infinitos campos de arroz. Laguna predilecta de aves llegadas de todo el mundo que encuentran en estos humedales reposo a sus largos viajes migratorios.
El turismo activo está garantizado en la comarca. Si en la zona fluvial y en la playas es habitual la práctica de los deportes náuticos, la riqueza biológica y la exuberancia del Parque Natural del Ports abre un mundo de posibilidades para la practica de deportes de aventura. Barranquismo, escalada, rápel o espeleología son algunos de los alicientes de esta comarca en la que descubriremos mil formas de disfrutar de su naturaleza y sus tradiciones.
DEL ARROZAL AL PLATO
Y puestos a gozar de un producto fruto de la naturaleza pero también de la mano del hombre, no podemos olvidarnos de uno de los más preciados arroces que existen. El arroz bomba del Delta de l’Ebre. Uno de los manjares de la variada gastronomía de estas tierras que nos sorprenderá con platos tan exquisitos y refinados como las ancas de rana. |