Joan-Carles Roca Sans (Barcelona 1946) es un artista visual enamorado de esta comarca que constituye desde hace tres décadas, un refugio para su creación. La torre pre-románica del pueblo de Palau-sator, por cuya restauración recibió el primer premio de la Fundación Castells Culturals, ha sido durante años su vivienda y su taller. En 1998 creó la galería Guillem de Peratallada, con el fin de intercambiar ideas y experiencias durante los meses de verano y restablecer una tradición de la era pre-tecnológica, considerando la comunicación como algo imprescindible entre artista y receptor y subsanar el divorcio impuesto entre ambos por los actuales mecanismos de distribución. Pero fue hace tres años, cuando pudo ver realizada su gran ilusión, al tener la oportunidad de adquirir la casa Quintana-Badía en Torroella de Montgrí, donde tiene actualmente su taller y muestra, en horario estival de mañanas, sus propuestas de gran formato. En su trabajo actual hay una verdadera obsesión por la luz, una luz que convierte su pintura en una metáfora de la claridad, de lo abierto, de la aspiración del hombre al conocimiento, una luz que busca la armonía a través de juegos de proporciones geométricas. |