Una tierra tan rica no podía dar un vino mediocre. El buen hacer de los vinateros de la zona ha hecho que sus caldos obtengan la Denominación de Origen. La tierra rojiza suelta, y especialmente fértil por su origen volcánico, da como fruto distintas variedades de uva, sobre las que destacan la Listán Blanca y Listán Negra.
El vino resultante es siempre amable, suave y afrutado, tanto en sus variedades blancas como en tintos. El visitante que quiera catar las mejores variedades de vino tinerfeño ha de acudir a lo que los autóctonos denominan "guachinches", pequeños patios ubicados en las propias fincas de los vinateros en los que se sirve el vino cultivado por ellos mismos. No son bares, no son tascas; son más bien el reflejo del carácter amable de los canarios que ofrecen su propia casa al visitante para darle a probar los caldos de la zona. La contraseña es "Se vende vino". |