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De decorado a protagonista. Londres añade sus referentes cinematográficos como atractivo turístico a su ya generosa oferta de alicientes Qué tienen en común películas como Batman, La Guerra de las Galaxias, Eyes Wide Shut o Alien? Muy fácil: paradójicamente todas se rodaron en Londres. Hubo un tiempo en que Hollywood aportaba el dinero y las estrellas y Londres contribuía con los estudios de Pinewood o Elstree. Hoy, la antigua capital del Imperio Británico ha dejado de ser un set de rodaje para convertirse en la rutilante estrella de sus películas.
De un tiempo a esta parte han aparecido numerosas rutas temáticas que sacan del cine su materia prima, pero han sido los organismos oficiales londinenses los que han formalizado este tipo de oferta turística. A raíz del reciente estreno del film Love Actually, protagonizado por Hugh Grant, Emma Thompson y Colin Firth entre otros, la oficina turística Visit London ha puesto a disposición de los visitantes de la capital inglesa un mapa en el que se detallan los escenarios reales que sirvieron de decorado para la película (descargable desde www.visitlondon.com). El turista cinéfilo ya puede sentarse en el mismo banco en el que Liam Neeson se sincera con su hijastro o comprar en Selfridge’s el collar que Alan Rickman le debe aún a Emma Thompson.
Pero esta metrópolis de más de siete millones de habitantes tiene muchísimo más que ofrecer. Londres es cine en estado puro.
PORTOBELLO ROAD
Sábado por la mañana. Salimos en la estación de metro de Notting Hill con un objetivo claro: no toparnos de narices con Hugh Grant y su zumo de naranja. Si lo hicieramos, ¿qué sería de Julia Roberts? El destino es caprichoso. Si no fuera por el hundimiento del Titanic, ¿qué campanas venderían los tenderos del mercado de Portobello Road? Como diría Fernando Colomo, una mariposa bate sus alas en el Amazonas y se desata un huracán en Carolina del Sur: El efecto Mariposa. Cambien la mariposa por el balbuceo de Hugh Grant y el huracán por cualquier día de finales de agosto, cuando el barrio de Nottinhg Hill celebra su mundialmente famoso carnaval y sabrán exactamente de lo que estamos hablando.
Notting Hill es una increíble mezcla de provincianismo e interculturalidad y uno de los barrios más turísticos de la ciudad de Londres. Su famoso mercado se celebra cada sábado, llueva o nieve. En él podemos encontrar cazadoras de tercera mano, pequeñas antigüedades victorianas o incluso un carísimo single de coleccionista de los Beatles.
EL SWINGING LONDON (OH YEAH!)
Sí: los Beatles nacieron en Liverpool. Pero se convirtieron en los Fab Four en Londres. Richard Lester les hizo correr media maratón en ¡Qué noche la de aquel día! para escapar de sus fans. Hoy, todavía podemos encontrar sus descalzas huellas en Abbey Road y buscar el aroma de los sesenta en Carnaby Street. El ombligo del mundo ahora luce piercing. Cafeterías de diseño conviven con pequeños paraísos mod, bazares donde el mismísimo Austin Powers se sentiría abrumado. Nos sumergimos aún más en el Soho para dar con la St.Martin’s School of Arts. Los fantasmas de Sid y Nancy nos acompañan donde la leyenda cuenta que nació el punk: esa explosión de rabia hecha música que a mediados de los setenta no dejó títere con cabeza. Ni su Graciosa Majestad se libró de los riffs de guitarra de los Sex Pistols.
NUESTRA VECINA, LA REINA
Y eso es lo que Isabel II es para los distinguidos habitantes de los distinguidísimos barrios de Mayfair y Belgravia: la inquilina del palacio del final del paseo. Imposible pasear por Mayfair sin pensar en Audrey Hepburn. Ni buscar en los tejados de las mansiones edwardianas de Belgravia a docenas de deshollinadores bailando junto a Mary Poppins. En estos vecindarios el té de las 5 es todavía “la” tradición. Con pastas y un poco de simpatía. Si nos encaminamos hacia Hyde Park puede que coincidamos con James Bond en Saville Row, tomándose las medidas para un nuevo traje. Y una vez en el parque, podemos esperar a que anochezca para ver a Peter Pan y Wendy volar hacia la isla de Nunca Jamás. - |
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| Roger Salvans | |
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