En temporada baja, los visitantes disfrutan de descuentos en los alojamientos, en los billetes de avión y en todos los servicios turísticos
de la capital gallega.
Meta de peregrinaciones, Santiago de Compostela es una de esas ciudades que siempre conserva un carácter especial. La catedral románica, rodeada por cuatro plazas barrocas y un casco histórico que le ha merecido su designación como Patrimonio de la Humanidad, la convierten en un atractivo destino. Además, está salpicada de monasterios, conventos, iglesias, nobles casonas y calles empedradas.
Pasear por la ciudad nos brinda la posibilidad de toparnos con una sabia mezcla de comercio tradicional como platerías, azabacherías, tiendas de sombreros hechos a mano o cerámica, junto a la más actual moda gallega de la mano de diseñadores como Adolfo Domínguez o Roberto Verino.
Y, naturalmente, su gastronomía. El invierno es un momento ideal para degustar su cocina tradicional con los mejores productos frescos del mar y de la tierra. Es la temporada del marisco por excelencia, y es también tiempo del cerdo que, tras la matanza, se cocina en platos como el lacón con grelos.
Y todo ello regado con Albariño o Ribeiro y rematado con orujo en chupitos o en queimada.
VENTAJAS PARA EL VISITANTE
El Ayuntamiento de Santiago de Compostela ha desarrollado el programa “Santiago de Compostela: Fin de semana, cuestión de tiempo”, con el que los turistas pueden beneficiarse de numerosas ventajas si se acercan a la ciudad entre noviembre y febrero.
Se ofrece alojamiento en hoteles desde 35 por habitación y noche, billete de avión ida y vuelta desde Madrid más una noche de hotel desde 140 euros, regalo de bienvenida, visita guiada gratuita a la zona monumental de Santiago los sábados, información turística impresa y tarjeta Compostela 48 horas (con gratuidad o ventajosos descuentos en transportes, museos, tiendas, restaurantes y oferta cultural). |