El espíritu desenfrenado del cabaret de los años veinte sigue vivo en la noche berlinesa para todos aquellos que sepan descubrirlo. Teatros de variedades como el Winterfarten o el Friedrichstadpalast, transportan al visitante a una atmósfera fascinante y casi irreal.
Más cercano en el tiempo, el teatro Chamäleon o el Barjeder Vernunft, con su singular carpa de estilo modernista, llenan de color el ambiente y atraen a multitud de visitantes.
Los amantes de lo clásico no deben olvidar, sin embargo, que se encuentran en la capital de la música: bastará con acercarse al Deutsche Oper, la Konzerthaus, sede de la Orquesta Filarmónica de Berlín o el impresionante Staatsoper Unter den Linden, para disfrutar de las obras de los grandes clásicos en un entorno inolvidable.
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