Birmingham ya no
es la que era. La ciudad que, como el buen vino, mejora
con el tiempo, ofrece actualmente su mejor cara. Un paseo por
su centro rehabilitado deleitará a los incrédulos
Pasear por bulevares de boutiques de diseño, navegar por canales de aguas grises y aire meláncólico, sentarse a tomar algo en las terrazas de moda de un casco antiguo renovado, obsequiarse con un zafiro de corte pulido y precio razonable, probar la nouvelle cuisine en restaurantes de velas íntimas y música de ambiente y tomarse una copa en locales con los ritmos más actuales como telón de fondo. No se trata de un combinado Nueva York-Venecia-Barcelona-París-Londres. Es algo mucho más sencillo (y económico) que todo eso: Birmingham.
LA CIUDAD QUE HA VUELTO A NACER
Todo aquel que, algunos años atrás, visitara esta ciudad inglesa le debe una segunda oportunidad a la imagen triste y decadente que guarda en el recuerdo. La ciudad opaca y gris, el laberinto de fábricas, el amasijo de asfalto y hormigón, el centro industrial que fue, en definitiva, ha desaparecido como por arte de magia. Poco queda de aquel oscuro pasado de chimeneas humeantes y proletarios de pronto despertar; apenas su estructura básica, las fachadas de las fábricas y las calles. Todo ello, con un lavado de rostro sorprendente, rehabilitado, renovado, revestido de la más rabiosa actualidad.
ESCAPADA DE COMPRAS Y OCIO
Además de poder disfrutar de paseos de ensueño junto a los canales y los edificios que los rodean, Birmingham posee el perfil ideal para convertirse en destino de escapada de compras y ocio. La ciudad cuenta con el impresionante Mail Box, centro comercial de alto standing, en el que las firmas más importantes del panorama mundial cuentan con su boutique. Muy cerca, el Bull Ring, apto para todo tipo de bolsillos, aglutina también gran número de tiendas en las que gastar sin dejar de admirar su contundente arquitectura, moderna, actual, impresionante. Lo más curioso, sin embargo, es el barrio de las joyerías, donde más de cien de estas pequeñas tiendas artesanas ofrecen incluso la posibilidad de que el comprador se diseñe su propia pieza.
Se trata también de una ciudad en la que viajar a través del estómago. Su naturaleza multicultural garantiza la coexistencia de cocinas de lo más variadas. Muestra de ello es su barrio Balti, especializado en la comida hindú y pakistaní, en el que además de poder disfrutar de sabrosos y especiados platos tradicionales, puede accederse a las cocinas para ver cómo se preparan los platos y asistir a improvisadas clases de gastronomía tan exótica.
De noche, Birmingham sigue despierta, viva, latiendo en decenas de clubs de música en vivo, de bares y discotecas. La ciudad se divide en zonas de “marcha” según identidades grupales. En el Arcudian Center se da cita la comunidad gay y lesbiana, en Broad Street los niños de casa bien, en St Paul’s Street los amantes de la buena música en directo y en un ambiente íntimo y en Summer Row los más noctámbulos encontraran gente de todo tipo abarrotando los bares de moda hasta altas horas de la mañana.
Birmingham ofrece compras, gastronomía y copas en el entorno encantador de quien ha sabido decorar el esqueleto de su historia, utilizando lo esencial del pasado para ensalzar su presente. |