Bajo la marca Domus Temple se ha trazado una sugerente ruta que nos invita a recorrer el legado que la Orden del Temple dejó en los antiguos territorios de la Corona de Aragón
Entre los siglos XII y XIV la orden de caballerías de carácter religioso-militar del Temple dispuso de amplios dominios en los reinos cristianos y musulmanes de la Corona de Aragón. Castillos-encomienda, torres, casas de campo, iglesias y conjuntos urbanos aún se conservan de aquella época en Monzón (Huesca), Gardeny (Lleida), Miravet y Tortosa (Tarragona) y Peñíscola (Castellón).
Bajo la marca Domus Temple (Los dominios del Temple) se ha trazado una ruta que enlaza este patrimonio arquitectónico de gran interés histórico, cuyo objetivo es que los visitantes conozcan in situ la obra e historia del Temple y descubran cuánto hubo de verdad y de mito de esta orden que sólo en la Corona de Aragón disponía de una media de 300 caballeros, tantos como en todos los reinos latinos de Oriente.
LAS ESCALAS DE LA RUTA
La ruta comienza en Monzón, cuyo castillo fue el último bastión de la Orden y del que aún se conservan cinco torreones, un túnel subterráneo y otras dependencias como las caballerizas, los aljibes o los pasadizos. El periplo prosigue por la encomienda de Gardeny, que domina una de las dos colinas de la ciudad de Lleida y constituye uno de los testimonios más destacados de la arquitectura del Temple.
En nuestro viaje al pasado, podremos constatar por qué el castillo-convento de Miravet es el mejor ejemplo de este tipo de fortificaciones que se construyeron en occidente, considerado el primer castillo auténticamente Templario. Conserva 14 dependencias ordenadas alrededor de un patio central y por debajo de las murallas queda la antigua alquería musulmana. El de Tortosa fue el primero que se construyó en las tierras del Baix Ebre, convirtiéndose en la sede de la auténtica capital templaria del Ebro, y que acabaría ejerciendo como importante enclave fluvial y marítimo.Nuestro recorrido finaliza en el castillo de Peñíscola, el mejor conservado del mundo, y sede papal durante el Cisma de Occidente. Como particularidad, está provisto de un manantial propio de agua dulce. |