Una comarca de paisajes todavía vírgenes y edificios de piedra milenaria que esconden un pequeño tesoro de valor gastronómico excepcional: el cigronet de l’Alta Anoia.
Paz. Es lo que se respira al llegar a esta comarca situada a pocos kilómetros del bullicio de Barcelona. Una peculiar geografía que admite pequeñas colinas y extensos valles conectados por senderos de incomparable belleza, como el GR7 donde los amantes de los caminos se sentirán a sus anchas. Porque la aventura del senderismo empieza en los pueblos de l’Alta Anoia, por sus intricadas y empinadas callejuelas empedradas y se alarga hasta los frondosos bosques de los alrededores. Parajes mágicos donde descubrir fuentes olvidadas. Paradas en el camino que nos llevarán a solitarias casas de piedra, pequeñas iglesias o ruinas de castillos que dispararán la imaginación.
Pero caminar no es la única opción para recorrer las tierras de l’Alta Anoia: se pueden descubrir pedaleando, sobre un quad o a caballo por antiguos caminos de carro. E incluso, los más osados tienen la posibilidad de surcar las nuves a bordo un globo.
EL CIGRONET DE L’ALTA ANOIA
No abandonen la comarca sin degustar el delicioso cigronet, un pequeño garbanzo de piel fina y calidad excepcional que además, a partir de septiembre, será protagonista de La tardor del cigronet. Actividades y festividades gastronómicas alrededor de su cultivo, recogida y consumo, entre las que destaca La festa del cigronet el 16 de octubre, en el que se animará a los más pequeños a conocer este producto de la Anoia en espectáculos pensados especialmente para ellos y se organizará un concurso de arastrar sacos de garbanzos a la manera tradicional entre las poblaciones de la comarca. |