Caravaca de la Cruz, Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana comparten un gran privilegio: ser Ciudades Santas. Caravaca de la Cruz lo es desde 1998, año en el que la Santa Sede le concedió el título de Año Jubilar "in perpetuum" que, a partir de este Año Santo 2003, se celebrará cada siete años. La Vera Cruz, insignia de la ciudad, ha llegado a ser calificada por el Papa Juan Pablo II como "símbolo de la identidad cristiana". Caravaca está dotada con numerosas y variadas construcciones, fruto de la multitud de peregrinaciones que ha acogido a través de la historia. Las fiestas de Moros y Cristianos y los Caballos del Vino constituyen las dos principales manifestaciones culturales y de arraigada tradición de la ciudad. A ellas acuden cada año numerosos visitantes, que siempre regresan a sus lugares de procedencia con unas yemas y alfajores, exquisitas delicias de origen musulmán. |