Entre dos paises y dos provincias, la Cerdanya es un valle de contrastes climáticos, espectaculares cambios de altura entre la llanura y la cima, con una oferta turística tan diversa como irrepetible.
Entre cimas que alcanzan los 2.500 y 3.000 metros de altitud se extiende la Cerdanya, comarca de amplios valles de aspecto majestuoso. Llanuras de belleza tal, que incluso el sol demora su momento de dejar de iluminarlos. Por eso, el clima varía con tanta facilidad de las cumbres a los valles ofreciéndonos una rica diversidad de ecosistemas protegidos como el Parque Natural del Cadí Moixeró, la Vall d’Eina o el río Segre.
Su complejidad natural la convierte en un destino ideal de los amantes del excursionismo y el turismo activo. Sin olvidar que la Cerdanya es la reina de los deportes de nieve. Pionera en la creación de instalaciones para la práctica del esquí y que reúne actualmente la mayor oferta y variedad de estaciones de esquí de los Pirineos.
También la mano del hombre a través de la historia y las tradiciones ha sido la artífice de perfeccionar el ya de por si riquísimo espacio natural de estas tierras. Así, el grave tañer de los campanarios románicos nos guiará hacia irrepetibles muestras de arquitectura religiosa románica y elementos litúrgicos presentes en casi todos los núcleos de población.
EL TREN GROC
No sólo andando podemos descubrir esta encantadora comarca pirenaica. El río Segre nos ofrece la oportunidad de disfrutar de la pesca o de los deportes de aventura fluviales en kayak o en emocionantes bajadas en rafting. Y un viaje en globo o a bordo de un ultra ligero nos dará una nueva perspectiva desde el aire de las cimas y los valles de la Cerdanya. Pero es el tren groc, el más emblemático de los medios de transporte de esta zona. Un antiguo tren de madera amarillo que sin prisas nos descubrirá, al ritmo que marcan los viejos raíles, paisajes de belleza espectacular al pie del macizo del Cadí o bajo el imponente Puigmal. |