Desde los que se enfundan unas botas de esquiar por primera vez hasta los que se pasan los inviernos con los esquís puestos, todos disfrutan en Cerler de bajadas kilométricas gracias a la altitud del Gallinero y al mayor desnivel de las pistas pirenaicas
Cerler se caracteriza por ser la estación de esquí del Pirineo con mayor desnivel: 1.130 metros. Cuando en 1992 se inauguró el telesilla que remontaba hasta el pico Gallinero, a 2.630 metros de altitud, éste se convirtió en uno de los techos del esquí español.
Los esquiadores que optan por disfrutar del deporte blanco en Cerler pueden elegir entre multitud de rutas distintas con un mismo remonte; entre ellas destaca el descenso que lleva desde la cota máxima hasta el Molino, en la base de la estación.
Las bajadas, de más de 6 kilómetros de longitud, harán las delicias de todos los aficionados al esquí: partiendo del Gallinero, un esquiador de nivel medio elegirá la pista azul Perdiz Blanca, cuyo tramo final esta temporada está innivado artificialmente, y tardará más de veinte minutos en hacer el descenso esquiando sin parar, mientras que uno experto, por la pista negra Marmotas, lo completará en diez.
ESQUí Y NATURALEZA
En Cerler se pueden elegir un recorrido alternativo cada vez, ya que la estación cuenta con cincuenta y una pistas, de modo que las bajadas son siempre diferentes.
Rodeada de más de 60 picos de 3.000 metros de altitud, entre los que destaca el Aneto, incluso el más experimentado contendrá el aliento ante el paisaje que ofrece la naturaleza de Benasque. Y sin duda disfrutará más que nunca de la estación de Cerler con las novedades de esta temporada: una de ellas son los 112 nuevos cañones de nieve artificial, que sumados a los 200 existentes, cubren 27 kilómetros de pistas balizadas. |