Para descubrir el París más auténtico lo mejor es deambular por sus barrios. El de Le Marais despunta como uno de los que está más de moda
Los habrá que viajen a París atraídos por el romanticismo que destila la propia ciudad, otros por su patrimonio artístico y arquitectónico y otros, por qué no, por la curiosidad de visitar los lugares que recorrieron Robert Langdon y la criptógrafa Sophie Neveu en su periplo por descifrar el "Código Da Vinci". Existe un cuarto grupo cuya elección se verá motivada por su exclusiva gastronomía, abanderada con chefs de prestigio como Alain Ducasse, que han conseguido elevar la cocina francesa hasta otras esferas que van más allá de la "nouvelle cousin".
Sea cual sea el motivo, lo cierto es que la capital francesa sigue ocupando uno de los puestos de honor entre los países más visitados del mundo. Y es que París se presenta como una buena excusa para realizar una escapada en cualquier momento del año.
EL ESPíRITU PARISINO
París es una de esas ciudades que aparentemente no parece guardar ningún secreto. Son tantas las veces que ha estado presente en nuestras vidas, ya sea en películas, postales, canciones... que la sensación de "dejà vu", de ya haber estado allá, puede resultar un tanto curiosa, sobre todo cuando uno la visita por primera vez. La Torre Eiffel (con una nueva iluminación nocturna), el Sena, el Museo del Louvre, el Arco del Triunfo o Notre-Dame acaban convirtiéndose en lugares casi familiares.
Sin embargo, París esconde hermosos rincones que sólo pueden descubrirse cuando el visitante se deja seducir por los verdaderos encantos de la ciudad. Y en este juego de seducción mucho tienen que ver las callejuelas umbrosas, la calidez que respiran los edificios que aún mantienen vivo el resplandor de antaño y los barrios, donde se respira el auténtico espíritu parisino.
Uno de ellos es Le Marais, que resurge como el gran barrio de moda de la capital, y cuyo epicentro se ubica en la Place des Voges, considerada una de las más hermosas de la ciudad. La plaza está rodeada de edificios del siglo XVIII, pequeños restaurantes y elegantes cafeterías donde degustar un exquisito "cafè crème". A través de las hermosas vidrieras podremos observar cómo ajetreados caballeros pasean portando auténticas obras de arte que han adquirido en alguna de las numerosas tiendas de anticuarios y galerías de la zona.
Cerca de allí, se abre ante nosotros un entresijo de calles donde predomina la cultura judía y donde es cita obligada pasear por la Rue des Rosiers, con tiendas y restaurantes kosher, olor a falafel y señores con largas barbas.
Este barrio, además de la Bastilla, el Palacio de la Ópera y el Museo Picasso, alberga hermosos hoteles con encanto. En la misma Place des Vosges se encuentra el Pavillon de la Reine, un lujoso hotel de 56 habitaciones y suites decoradas con muebles del estilo de Luis XIII y precios a partir de los 335 euros ( www.pavillon-de-la-reine.com). Más económico (desde 122 euros) pero sin renunciar a la confortabilidad es el Hotel Caron de Beaumarchais (12, rue Vieille-du-Temple) con 19 habitaciones que recrean el estilo parisino del siglo XVIII.
DE COMPRAS POR LA CIUDAD
Nuestra estancia en París debería invitarnos a realizar las primeras compras navideñas. Si lo que buscamos son antigüedades lo mejor es recorrer Le Marais o pasear por el Boulevard Richard Lenoir que enlaza la Bastilla con la Plaza de la República y donde encontraremos los artículos más innovadores junto con algunas de las mejores galerías de arte y anticuarios. Los productos de primeras marcas se encuentran en la Avenida Montagne y la Rue du Saint Honore donde los Dior, Cartier o Chanel muestran elegantes escaparates sólo para los bolsillos más pudientes. En esa misma calle, Colette es quizás la tienda más chic de la ciudad, mientras que las Galerías La Fayette (40, boulevard Haussmann) son todo un clásico.
Como colofón al día, nada mejor que tomar una copa en Le Kong (1, rue du pont Neuf) un bar de moda de estilo japonés diseñado por Philippe Starck. |