Entre noviembre y marzo, la Ciudad del Apóstol conserva intactos sus encantos y los ofrece con ventajosos descuentos en alojamientos, billetes de avión y servicios turísticos
Santiago de Compostela es un destino abierto todo el año. El paso de las estaciones no altera la monumentalidad de un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, ni hace mella en la tradición de hospitalidad que cultivan los compostelanos desde hace más de mil años, cuando la ciudad se convirtió en meta de las peregrinaciones europeas.
LOS MARISCOS MáS SABROSOS
En esta época, por el contrario, Santiago ve reforzada su ya intensa actividad cultural y universitaria, mientras los restauradores se enorgullecen porque sus mariscos, regados con vinos de la tierra como el Albariño o el Ribeiro, saben mejor que nunca en los meses con r. Por el día, las calles de piedra huelen a castañas asadas y abren su abanico de comercio tradicional, orfebrería y moda de vanguardia.
VELADAS IRREPETIBLES
Es el tiempo para conocer los incontables monumentos –que van desde el románico a la arquitectura contemporánea de autor-, acercarse a los doce museos o disfrutar de sorprendentes perspectivas urbanas desde los parques. Al caer el sol, la ciudad se vuelve un espacio seguro para vivir la noche, con locales para todos los gustos, típicas “queimadas” y música en directo. |