Sotogrande, en Cádiz, cuenta con cuatro de los mejores campos de golf de Europa donde es posible practicar este deporte y disfrutar de un entorno excepcional.
En los últimos años, la práctica del golf se ha hecho un hueco en la industria del turismo. Tanto es así que cada vez son más los que organizan sus vacaciones o escapadas de fin de semana a destinos que ofrezcan la combinación de golf y ocio. En este sentido, ha influido notablemente la creación de complejos de golf donde los huéspedes pueden practicar este deporte en campos de calidad, alojarse en hoteles de primera clase y, además, disfrutar de un entorno excepcional en el que poder hacer turismo. Este binomio, deporte y placer, se cumple a la perfección en Cádiz. La provincia andaluza puede presumir de albergar lo que se ha denominado el “Triángulo de Oro del Golf”.
Concretamente en Sotogrande se encuentran cuatro campos ubicados en un entorno natural de gran belleza, flanqueados por las suaves cimas del sur de Andalucía y la imponente presencia del Mediterráneo, a lo lejos. Almenara, el Real Club de Sotogrande, Valderrama y La Cañada son un atractivo reclamo no sólo para los aficionados al golf sino también para aquellos que se quieran iniciar en este deporte. Instalaciones de primer nivel, buenas comunicaciones, servicios con todo lo que necesita el cliente (alquiler de cochecitos, palos y carritos, puerto deportivo, tenis, paseos a caballo...) y un entorno de excepción en el que no faltan lagos y cascadas inmersos en una vegetación típica mediterránea es la carta de presentación de estos cuatro campos. A todo ello hay que añadir la bondad de las temperaturas gaditanas que permiten su práctica durante todo el año.
MUCHO MáS QUE GOLF
Además del golf, acercarse a la provincia de Cádiz brinda siempre la oportunidad de disfrutar de una provincia llena de atractivos turísticos en los que no faltan una rica cocina autóctona, una cultura milenaria y unas ciudades llenas de encanto.
Mención especial merece la ruta de los pueblos blancos que transcurre entre la sierra de Cádiz. Ubrique, Zahara, Setenil, Villamartín o Arcos de la Frontera son algunas de esas villas que aún conservan el legado medieval, con calles retorcidas y adoquinadas de subidas imposibles, ventanas con rejas de hierro forjado en las que nunca faltan los geranios y el azahar y paredes teñidas de un blanco perpetuo.
La región ofrece otros encantos como las bodegas y los caballos de Jerez, las playas de Tarifa, el urbanismo árabe en los cascos históricos de Medina, Vejer o Jimena de la Frontera y los entornos naturales como el Parque Natural de Grazalema (declarado Reserva de la Biosfera) o el Parque Natural de los Alcornocales, el mejor bosque conservado de la Península Ibérica. |