Además de ser un centro cultural y artístico, la ciudad de Cork es el punto de partida para descubrir el auténtico encanto rural del condado del mismo nombre. Paseos a pie o en bici y excursiones a las islas son algunas de las opciones
El sudoeste de Irlanda se ha convertido en los últimos años en uno de los centros turísticos más importantes de la isla. La bellísima combinación de montañas, lagos y ríos, sus espectaculares acantilados y las numerosas calas escondidas a lo largo de la costa son reclamos más que suficientes para realizar una escapada de pocos días desde nuestro país o bien programar unas vacaciones.
Una vez allí, se recomienda alquilar un coche para adentrarse en los hermosos parajes naturales, descubrir los pequeños pueblos rurales y disfrutar charlando con sus gentes que compartirán con nosotros su devenir diario.
Otra opción es alquilar una bicicleta con la que recorrer los caminos que se han trazado especialmente para ello. Es el caso de la ruta que enlaza Cork con Youghal (de 54 Km) o la Duhallow Trail, al noroeste del condado, de 187 Km. Existen mapas del Irish Ordenance Survey Discovery en los que se detallan las atracciones turísticas con las que los ávidos ciclistas se toparán en su camino.
DISFRUTAR DE LA COSTA
Uno de los atractivos de Cork es, sin duda, la costa. Los numerosos acantilados que se precipitan al mar esconden centenares de calas (algunas de ellas solitarias) en las que es posible disfrutar de una jornada de sol, en un ambiente excepcional y, casi siempre, acompañados por un espectacular fondo montañoso. En su mayoría, las playas son de una fina arena blanca y han sido distinguidas con la bandera Azul de la Unión Europea.
Los amantes de la navegación pueden conocer Cork desde la costa. De hecho, en todos los tramos del litoral en los que no hay club marítimo se han instalado amarraderos con boyas para facilitar el anclaje de los visitantes que llegan por mar. De este modo, es mucho más cómodo visitar las numerosas islas que bordean el litoral. Si no se dispone de barco propio existe la posibilidad de alquilarlo, con o sin capitán. Los que ni tan siquiera dispongan de licencia de navegación pero deseen acercarse hasta las islas pueden tomar las embarcaciones que parten diariamente hacia Sherkin, Cape Clear, Garinish y las islas de Whiddy.
COMPETICIÓN DE VELA
Los que decidan visitar el condado de Cork este verano y sean seguidores de los deportes acuáticos, deberían planificar su viaje coincidiendo con la famosa semana conocida como Ford Cork Week. Se trata de uno de los acontecimientos de navegación deportiva más grandes y espectaculares de Europa, en el que participan más de 500 embarcaciones.
La competición tiene lugar en el Royal Cork Yacht Club, en Crosshaven, el club más antiguo del mundo, cuya fundación se remonta a 1720. La cita será del 10 al 16 de julio.
TIERRA DE BUEN WHISKEY
Los amantes del whiskey no deberían perder la posibilidad de tomarse una copa de este licor que se prepara con especial dedicación en las numerosas destilerías. Por ello, lo más recomendable es dedicar parte de las vacaciones a conocer estas fábricas del whiskey, como The Jameson Heritage Centre, a unos 20 kilómetros al este de Cork, en Midleton. Allí, además de conocer los orígenes, la historia y el proceso de producción del Irish Whiskey, se puede participar en una cata tras la cual se otorga un diploma acreditativo. Los que deseen llevarse alguna botella pueden comprarla en el mismo centro.
EL LEGADO DEL GAÉLICO
Aún quedan zonas en las que se habla gaélico irlandés y que constituyen una parte fundamental del legado histórico y cultural del país. Para escuchar este irlandés “puro” debemos dirigirnos a las zonas pertenecientes al Gaeltacht que, en el condado de Cork, abarcan desde Ballyvourney y Coolea hasta Ballingeary y la isla de Cape Clear, a la que se puede llegar tomando el barco que sale desde Baltimore. Otra de esas zonas es la Isla de Dursey, al oeste de la ciudad de Cork, que puede visitarse tomando el único funicular de Irlanda que está en funcionamiento.
ESCAPADAS POR EL CONDADO
Partiendo desde Cork son muchas las opciones para descubrir el resto del condado. A poco más de ocho kilómetros al noroeste se encuentra la localidad de Blarney, construida en torno a su castillo. Son numerosos los turistas que acuden allí atraídos por la leyenda que cuenta que quien bese la famosa Blarney Stone (situada en las almenas) será dotado con el don de la elocuencia.
Otras opciones no menos interesantes son el pintoresco pueblo de Midleton, hacia el este, con sus anchas calles, sus castillos y la destilería de whiskey irlandés. Desde allí y siguiendo la línea de la costa podemos dirigirnos hasta Youghal, famosa por sus murallas medievales, construidas en el s. XIII y consideradas unas de las mejor conservadas de todo Irlanda.
No podemos considerar el viaje completo a menos que realicemos una excursión al condado vecino de Kerry con los límpidos lagos de Killarney y el impresionante encanto del Ring of Kerry, la acogedora ciudad de Tralee y la singularidad cultural de las islas Blaskeet. |