9.000 años de historia han dejado abundantes huellas en el sureste irlandés. Descubrirlas al borde de acantilados, en valles de verde intenso o en la charla improvisada de un pub puede convertirse en una aventura inesperada
En la ruta por el sureste irlandés, descubriremos que uno de sus principales atractivos son sus jardines, alimentados por la incesante lluvia y una tradición jardinera milenaria. En Kildare, se encuentra el National Stund and Japanese Gardens, donde viviremos una experiencia única. La misma lluvia y pericia jardinera es artífice de los mejores campos de golf del mundo, como el Heritage Golf and Country Club de Portaloise. También en Portaloise, la Mansión Emo Court nos regalará sus jardines y su aristocrático conjunto arquitectónico, otra de las constantes del paisaje irlandés. Castillos, mansiones o palacios que soportan historia y leyendas sobre sus muros. Como el Kilkea Castle de Kildare con todos los ingredientes del castillo ideal. Además de su fascinante arquitectura es, según la leyenda, morada de un fantasma que despierta para liberar a Irlanda de sus enemigos. Lógica manía si se tiene en cuenta que la isla ha sido asediada durante siglos. Prueba de ello es la expresión by Hook or by Crook de Cromwell, que además de incitar a tomar Irlanda “por las buenas o por las malas” nos habla de la península de Hook, entre Wexford y Waterford. Es aquí de visita obligada el faro de Hook, de principios del s. XIII. Sus más de 36 metros permiten ver las islas Saltee, Brownstown Head o los montes Comeragh y Blackstairs. Tomar el tren que atraviesa el Valle del Suir, el tour a pie por Waterford o revivir el éxodo de los irlandeses rumbo a Nueva York en el barco museo Dunbrody Ship de Wexford, son tres excelentes formas de conocer la zona y su historia.
UNA ISLA CON MUCHA HISTORIA
En ese sentido, The Irish National Heritage Park es lo más parecido a una máquina del tiempo. Insólito parque que nos permitirá conocer 9.000 años de historia irlandesa en vivo. Los celtas, cristianos o normandos dejarán de tener secretos gracias a la dramatización de la forma de vida de los primeros pobladores. La siguiente parada, Kilkenny, conocida por sus pubs, es una de las ciudades más antiguas e importantes del sureste irlandés. Prueba de ello es el Kilkenny Castle, del s.XII. Majestuoso edificio rodeado de jardines que ofrece espacio a exposiciones de arte. Patrocinio del arte que se completa en los establos, en el Kilkenny Design Centre, que aloja los mejores artesanos de Irlanda. El mismo genio creador encontramos en la fábrica de cerámica Nicholas Mosse Pottery, en Bennnetsbridge, un referente de la artesanía irlandesa. Más al este, en Cashel, se puede disfrutar de una visita al museo del transporte, una invitación al folclore en el Bru Boru Heritage Centre donde se citan música y baile tradicional, o al principal símbolo de la localidad: el Rock of Cashel, espectacular conjunto arquitectónico medieval.
EL PAÍS DEL GOLF
El sureste es la región más soleada de Irlanda. Por eso, es también destino ideal para practicar todo tipo de ocio al aire libre. Senderismo, pesca, equitación, descenso de aguas bravas... cientos de posibilidades, entre las que destaca el golf. Aquí, el llamado “Circuito del sol” tiene merecida su fama. A sus más de 30 recorridos, se une la bonanza del clima y los excelentes equipamientos a precios populares.
DóNDE DORMIR: HOTELES CON UN BUEN DRIVE
Dunbrody Country House Hotel
La aristocracia y el refinamiento se conservan intactos en esta casa del XIX. Un íntimo y hospitalario hotel en Wexford que responde a los deseos del viajero más exigente. El Dunbrody lo tiene todo. Buena cocina y excelente bodega en el Harvest Room merecedor del galardón de Mejor Restaurante del 2004. Calidad que puede degustarse y conocerse a fondo en los cursos de cocina que imparte. Pero además, el hotel ofrece exclusivas habitaciones, jardines impecablemente cuidados y un recién inaugurado spa. Y, como no, proximidad a los campos de golf que pondrán la guinda a una estancia de lujo en la isla esmeralda.
CASTLE DURROW HOTEL
Situado en Durrow este palacio del XVIII se rehabilitó para convertirse en un confortable hotel. Los encargados del proyecto, respetuosos con la estructura original restauraron la fachada, decoraron cada habitación y conservaron la estructura de jardines y caminos junto al río. El huésped se transportará a épocas donde primaba la sensibilidad por el detalle en un oasis de paz rodeado de clubs de golf.
BALLINKEELE HOUSE
Las afueras de Ballymurn en la península de Hook, es el lugar ideal para disfrutar sin prisas de la belleza de Irlanda. Es el privilegiado paradero de Ballinkeele House, elegante casa solariega que ofrece al viajero tranquilidad en un entorno de lujo. La calurosa acogida de los propietarios del establecimiento, pertenecientes a una familia de la aristocracia irlandesa, lograrán que nos sintamos como en casa. Pasear, cabalgar o pescar son algunas de las propuestas para conocer lentamente la caprichosa naturaleza de la zona. Y, una vez más, los campos de golf de los alrededores son uno de los principales atractivos de este acogedor hotel.
DUNDRUM HOUSE HOTEL GOLF & LEISURE CLUB
Este palacete del siglo XVIII de líneas georgianas es un completo resort con muchas opciones de ocio. Destaca su club de golf diseñado por el campeón de la Ryder Cup, Philip Walton y sus exclusivas habitaciones, que incluyen seis apartamentos de lujo y dos suites principales que brindarán un merecido y agradable descanso a los golfistas. Y para que el relax sea total el hotel cuenta además, con un completo centro de salud.
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