Irlanda del Norte posee la magia de un niño que busca su madurez, ese proceso tan irresistible como necesario de descubrir. El Ulster se está despertando de su letargo; poco a poco y sin fisuras, con la energía de un país que se sabe fuente turística, porque de él nacen y subyacen parajes inolvidables.
Nada hay tan sencillo de contrastar como impregnarse en esta tierra agreste de la costa norte de Antrim del síndrome de Stendald. Aquel agarrotamiento emocional y físico que se atribuye a la contemplación de la belleza en su estado embrionario.
LA CALZADA DEL GIGANTE
La poesía se despilfarra cuando la soledad se abraza al límite del mundo. Te deja sin sentido, arrítmico, como si un pedazo de tierra pudiese detener el tiempo en sus manos. La Calzada del Gigante (Giant’s Causeway, en en el Distrito de Antrim, en el norte de Irlanda) te hace prisionero de su propia creación onírica. 40.000 columnas de basalto que se remontan a las erupciones de los tiempos prehistóricos, amontonadas en la borrascosa costa nororiental de Irlanda, entre espigones y acantilados desafiantes, arraigados en las mismas entrañas de la Tierra.
Según cuenta la leyenda, esta formación geológica a orillas del mar fue obra de un gigante irlandés llamado Finn Mac Cumhail. Embriagado de amor decidió construir una escalinata de piedras para rescatar a su prometida de Staffa, una isla de las Hébridas, para traerla consigo al Ulster. Se dice que éste era un puente que se extendía hasta el otro lado de Escocia. Sea como fuere, todavía hoy sirve para explicar los fenómenos naturales tan singulares que encontramos en la “Calzada del Gigante”: una roca en forma de pie tamaño industrial, una pared delimitada a imagen de un órgano gigante de piedra, y diferentes puentes colgantes (Carric-a-Rade) que atraviesan los acantilados para descubrirnos la belleza en su estado virginal; ese diálogo silencioso que se establece entre el alma y la profundidad cuando sólo tienes ante tí el infinito, que intentas inmortalizar por unas ópticas fotográficas sedientas de retener la creación con un simple clic.
Si seguimos esta ruta panorámica por la costa de Antrim descubriremos las ruinas románicas del Castillo de Dunluce, al borde de un acantilado, del que se dice fue fuente de inspiración para el escritor C.S. Lewis. Astuto narrador que supo recoger en su novela Las crónicas de Narnia: El León, la Bruja y el Armario todos los reclamos cinematográficos que su compañero de viaje Tolkien consiguió plasmar en su obra El Señor de los anillos. Lewis, sin embargo, recogiendo lo más lírico-infantil de su colega de colegio, narró una historia mucho más sencilla, de la que se ha hecho recientemente una versión cinematográfica, más cerca de La historia interminable que de la metanarrativa de Bilbo y compañía.
Y si se quiere conocer un poco mejor esta Irlanda clásica, de costumbres milenarias y de un gusto que desde la perspectiva mediterránea roza lo grotesco, es necesario pasar por alguna de estas aldeas: Glenanm, Camlough, Cushendem, donde encontraremos los mismos hogareños que continúan creyendo y divulgando estas leyendas. Y por qué no.
Cómo llegar: Desde Barcelona, Jet 2 ofrece un vuelo directo a Belfast por 44 euros. Haciendo escala en Palma y Londres, Spanair vuela al mismo destino a partir de 150 euros mientras que British Airways parte desde Barcelona vía Manchester, desde 188 euros.
Dónde dormir: La hospitalidad irlandesa tiene merecida fama mundial. Residencias victorianas, pensiones en casas familiares tradicionales, los acogedores Bed&&reakfast o los asequibles albergues son opciones muy recomendables. Lujosos castillos y elegantes casas de campo se suman a una amplia oferta hotelera, en la que no faltan las propuestas más contemporáneas.
Imprescindible: En la ventosa costa de Antrim nos aguarda la Calzada de los Gigantes, un impresionante fenómeno geológico, cosntruido según la leyenda por el gigante Finn Mc Cool. También vale la pena darse un paseo por los cerca de dos kilómetros de murallas de Derry, la ciudad mejor conservada de Irlanda entre las que aún se pueden admirar sus defensas. |