Considerada uno de los puntos neurálgicos de la industria italiana, Turín es también un importante enclave turístico. No en vano, cada año miles de visitantes se acercan hasta la catedral de la ciudad para contemplar el Santo Sudario, la sábana de lino en la que, según la tradición, fue envuelto el cuerpo de Cristo. Además, la capital del Piemonte aglutina algunas de las mejores obras monumentales, como el Palacio Realo la Mole Antonellana. Sin duda, una seña de identidad son los más de 18 km de soportales que ocupan las calles, y que albergan terrazas, tiendas variopintas y músicos callejeros que amenizan las tardes de esta ciudad llena de vida. Una buena opción para acercarse a descubrirla es con el Trenhotel Elipsos que, a la ventaja de viajar de noche, suma todas las comodidades de un auténtico hotel rodante. El “Salvador Dalí” circula tres días por semana, saliendo de Barcelona martes, jueves y domingos y en sentido inverso los lunes, miércoles y viernes. |