Cuando las montañas se tiñen de blanco, esta región alpina del norte de Italia florece como un atractivo destino para los deportes de invierno
Rodeado por las majestuosas cumbres europeas, el Mont-Blanc, el Monte Rosa, el Cervino y el Gran Paradiso, el Valle de Aosta es un territorio típicamente alpino, con ambientes naturales de extraordinaria belleza y variedad. Es, asimismo, la región más pequeña de Italia, pero atesora un 40% de las 5.600 especies vegetales de todo el país.
Para conservar esta gran riqueza medioambiental, en 1922 se creó el Parque Nacional del Gran Paradiso, primer parque italiano y modelo de referencia de todas las reservas europeas, al que siguieron el Parque Regional del Mont Avic y reservas naturales que protegen especies botánicas singulares.
EL GRAN INVIERNO
En invierno, el Valle de Aosta se convierte en un escenario de excepción para la práctica del deporte blanco. A lo largo de sus trece valles, estaciones de esquí grandes y pequeñas ofrecen un total de 878 Km de pistas de esquí alpino, 300 Km de esquí de fondo y snowparks, en un ambiente íntimo y acogedor con las más modernas comodidades y servicios. Los esquiadores expertos pueden practicar el fuera pista y el heli-esquí, mientras que los amantes de la escalada disfrutarán de las cascadas de hielo.
El Valle también ofrece un amplio abanico de actividades para los que no buscan más tranquilidad y para las familias: paseos en la nieve (a pie, a caballo, en bicicleta de montaña, con esquíes o con raquetas), parques de juego, donde deslizarse en trineo o con neumáticos (snow-tubing), pesca invernal, visitas a los castillos y rutas gastronómicas. Asimismo, los numerosos bares y restaurantes a pie de pista permiten disfrutar de la nieve, del sol y de vistas inigualables.
HISTORIA Y ARTE
Puente entre el mundo mediterráneo y la Europa Central, el Valle de Aosta fue habitado por varias civilizaciones que dejaron aquí huellas importantes. En su pequeño territorio, se encuentran así restos de la época megalítica, monumentos del período imperial romano -especialmente bien preservados en Aosta, ciudad de origen romano y capital de la región- y un centenar de castillos medievales, fortalezas y residencias del Renacimiento, además de iglesias románicas, góticas y barrocas.
Además de su variedad de idiomas (dialecto francoprovenzal, francés e italiano) su historia siempre ha estado ligada a los puertos del Gran San Bernardo (2.474 m) y del Pequeño San Bernardo (2.188 m), a los que se añadieron el siglo pasado el túnel del Gran San Bernardo y el del Mont-Blanc. - |