La comunidad de Madrid tiene mucha historia que contar. Desde que la casa de los Austrias la eligió como corte y capital, la zona quedó íntimamente ligada a los grandes eventos históricos. Gracias a ello, la huella de las monarquías se conserva por todo el territorio con la grandeza de antaño
Si alguna vez nos preguntamos cómo se vive a cuerpo de rey, la Comunidad de Madrid puede darnos la respuesta. Porque algo especial debe tener esta tierra cuando los Reyes Católicos la escogieron para reunirse semanalmente con su Tribunal de Justicia; cuando Carlos I, enamorado de la abundancia de sus bosques, se desplazaba en cuanto podía para dar reposo a su espíritu y deleitarse con los placeres de la caza; y cuando Felipe II fijó aquí su hogar y el de la corte. Ni que decir tiene que la capital acumula gran parte del real pasado de esta zona. Pero empezando por el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, que el mismo Felipe II levantó “a mayor gloria de Dios y de los Austrias”, las huellas de la floreciente monarquía de los siglos XVI y XVII se encuentran repartidas por toda la comunidad.
EL ESCORIAL, LA JOYA DE LA CORONA
Y precisamente si algún edificio puede evocar la grandeza de épocas pasadas y del poder de los antiguos reyes españoles ese edificio es, sin duda alguna, el Monasterio de El Escorial. La octava maravilla del mundo bien se merece una visita paciente, porque este monumental conjunto arquitectónico que, además de monasterio, fue palacio, iglesia, biblioteca y panteón de reyes, tiene muchos rincones capaces de dejarnos con la boca abierta. Lo primero que nos sorprenderá es su espectacular fachada y sus tres portadas. En el interior, podremos perdernos por el Jardín de los Frailes o el Patio de los Reyes, contemplar extasiados la grandeza de la Basílica y la Plaza Mayor o imaginar los momentos históricos que se vivieron en el Palacio de los Austrias y en sus Salón de los Embajadores o en el Salón del Trono.
ARANJUEZ, HOGAR DE LOS ELEGIDOS
Los reyes y la nobleza se encargaron de crear Aranjuez. Es una villa refinada, repleta de palacios y villas señoriales que nos hablan del fausto con el que vivieron los aristócratas del pasado. Como el Palacio Real, impresionante obra de Felipe II y residencia de descanso y recreo de los reyes sucesivos que nos mostrará lujosas salas interiores repletas de lámparas, tapices y esculturas, incomparables jardines y delicados embarcaderos a orillas del Tajo. En el núcleo urbano descubriremos la Casa de los Oficios o la Casa de los Infantes, interesantes muestras también de la arquitectura barroca que caracteriza esta privilegiada localidad de la comunidad de Madrid.
ALCALÁ, LA CIUDAD LITERARIA
Alcalá nos invita a perdernos por el Siglo de Oro español. Un paseo por las calles que vieron nacer al Arcipreste de Hita o a Miguel de Cervantes, por la universidad que formó a Calderón de la Barca, Lope de Vega o Quevedo y por las murallas que dan reposo al humanista Antonio de Nebrija. En la riba del río Henares, que le da nombre y vida, fue fundada Alcalá en el siglo I a.C. con el nombre de Complutum, asentamiento romano del que todavía se conserva el foro, las termas y los mosaicos de antiguas villas patricias. Visigodos, musulmanes, judíos y cristianos fueron estableciéndose a lo largo de los siglos en esta ciudad e imprimiendo su carácter de capital cultural que tuvo su máximo esplendor entre los siglos XVI y XIX, coincidiendo con la fama de la Universidad de Alcalá de Henares. El Patio Trilingüe, la Capilla de San Ildefonso, el Aula Magna, hoy paraninfo de la universidad actual; o el Colegio Mayor y su fachada plateresca obra cumbre del Renacimiento, son algunos de los rincones de este monumental conjunto arquitectónico que revolucionó urbanística y culturalmente la ciudad más allá de sus Murallas. Colegios, conventos, palacios e iglesias se construyeron alrededor del edificio universitario con un gusto exquisito: la Iglesia Magistral-Catedral, el convento de San Bernardo o la Casa de los Lizana son algunos ejemplos de estos inspirados siglos, aunque previamente a la construcción de la universidad, la tradición arquitectónica de Alcalá nos sorprenda con muestras de grandeza como el Palacio Arzobispal.
CHINCHÓN, EL MÁS PINTORESCO
Chinchón es de esos pueblos que tienen una luz especial, reflejo de los tonos pardos, grises y ocres de sus edificios medievales repartidos y agrupados por los cerros que configuran la población. En el centro de todos ellos, la Plaza Mayor conserva el encanto y singularidad del siglo XV, casas con soportales y balcones de madera, testimonio durante siglos de corridas de toros, fiestas reales, juegos de cañas o corral de comedias. Igual de fascinantes resultan la Iglesia de la Piedad y el Castillo de los Condes, ambas construcciones del siglo XVI que sutilmente elevadas sobre Chinchón parecen actuar de centinelas del floreciente pasado de esta población madrileña.
QUÉ VISITAR
La Sierra Norte, naturaleza majestuosa
Además de la riqueza arquitectónica y cultural, la comunidad de Madrid tiene zonas donde la naturaleza nos ofrece su cara más espectacular y exuberante. Es el caso de la Sierra Norte que nos sorprenderá con Sitios Naturales de Interés Nacional como el Hayedo de Montejo donde entre hayas y robles nos abriremos paso por la Senda del Río, la de la Ladera y la del Mirador. También el Parque Natural de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara que nos dará paso a uno de los ecosistemas más valiosos de la Comunidad con abundantes especies de flora y fauna. Y para un merecido descanso en medio de la naturaleza nada mejor que el área recreativa de Las Presillas y sus piscinas naturales rodeadas de amplias praderas en las inmediaciones del Monasterio de El Paular. |