Tras dos años de reformas, el nuevo Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) reabrió sus puertas el pasado noviembre. Su estética tenía que adaptarse a los aires vanguardistas que emana la ciudad y el proyecto fue encargado al arquitecto japonés Yoshio Taniguchi quien resolvió el problema con una estructura de seis plantas que significó duplicar la capacidad del museo. El diseño respeta las anteriores etapas, añadiendo materiales como la piedra, la madera y el vidrio, material que destaca en el gran lucernario que recorre de arriba a abajo toda la estructura. De este modo, el museo y el arte que alberga (algunas de las obras más importantes de autores tan destacados como Picasso, Warhol, Matisse, Pollock, De Kooning, Jasper Johns, Monet y Van Gogh) establecen una constante dialéctica con la ciudad que los abraza.
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