La comarca vasca del Bidasoa-Txingudi recibe su nombre de dos accidentes geográficos: el río Bidasoa y Txingudi, la bahía en la que desemboca. En esta zona el País Vasco se divide entre España y Francia, dejando Hondarribia e Irún en la parte española y Hendaya en la francesa.
HONDARRIBIA, SABOR DE ANTAñO
A los pies del monte Jaizkibel, el más alto de la cornisa cantábrica, se encuentra Hondarribia. Se trata de una villa marinera que ha sabido conservar todo el encanto de tiempos pasados gracias al buen número de pintorescas casas de pescadores que conserva, con entramados de madera pintados de alegres colores y vestidas con un sinfín de flores, en el barrio de la Marina. Los viejos caserones y palacetes de su casco antiguo, junto con el vetusto, imponente y sobrio castillo de Carlos V, convertido actualmente en Parador de Turismo, conforman otra de las caras de esta coqueta población.
Resulta un espectáculo sin igual asistir a la llegada de los barcos pesqueros y ser testigo de cómo descargan la captura del día. Precisamente, cerca del lugar de descarga es de donde parten las barcas que atraviesan la bahía, sorteando la multitud de embarcaciones fondeadas, para depositar a sus pasajeros como por arte de magia en otro país, que, no obstante, sigue siendo el mismo.
HENDAYA, GUSTO FRANCéS
Y sin embargo, al llegar a Hendaya y a pesar de continuar en el País Vasco, todo parece diferente. Las casas tienen otro aspecto, las calles discurren de diferente modo y sus habitantes se rigen por otros horarios. No hay duda, estamos en Francia. Destaca la espectacularidad de su enorme playa de arena blanca y fina con más de tres kilómetros de longitud. Resulta imprescindible la vista al Castillo de Abbadie, imponente y hermoso edificio de estilo neogótico que data del siglo XIX.
IRúN, LA FRONTERA POR TIERRA
A medio camino por carretera entre Hondarribia y Hendaya es donde se encuentra Irún, última población antes de la frontera que marca el propio río Bidasoa. A pesar de su carácter marcadamente industrial, Irún conserva en su interior interesantes edificios como el que alberga la Casa Consistorial o el Palacio del Arbelaitz. Además, su casco antiguo es sinónimo de buena mesa pues abundan en él las sociedades y cofradías, auténticos santuarios gastronómicos.
Otro de los lugares de interés de la zona es la Isla de los Faisanes. Antiguamente pertenecía a Hondarribia y en la actualidad está compartida entre Irún y Hendaya, que deben turnarse en su cuidado cada seis meses. Este enclave, de unos 2.000 metros cuadrados, fue escenario de las conversaciones que dieron lugar a la Paz de los Pirineos, en 1659.
LA INICIATIVA
Recientemente se ha constituido el Consorcio Transfronterizo Bidasoa-Txingudi, que recoge la experiencia de colaboración entre los ayuntamientos de Hondarribia, Hendaya e Irún. Entre sus objetivos están la dinamización de proyectos innovadores, la atracción de inversiones comunes y el trabajo en un modelo común de desarrollo económico y social. |