Las recortadas costas de Vizcaya guardan ese aroma a tierra libre y orgullosa propia del pueblo vasco. Hermosas postales cuya visión aguarda al visitante.
Todas las grandezas del litoral vizcaíno lucen especialmente durante estos días de otoño, cuando despiertan los tonos dorados de los bosques y la bravura de las aguas. Hacer un recorrido por los pueblos de la costa es una magnífica opción para conocer de cerca un paisaje sin igual.
LA CIUDAD DE LA PAZ
Gernika, ciudad trágicamente conocida, despierta en el visitante una sensibilidad especial hacia la conciliación, la tolerancia y el pacifismo. Paseando por el romántico Parque de los Pueblos de Europa, en el que se erigen esculturas de Henry Moore y Eduardo Chillida, se accede a la Casa de Juntas y al célebre roble que ha presenciado durante siglos los grandes acontecimientos políticos del pueblo vasco. Su Museo de la Paz, un recorrido por la historia y especialmente por la crueldad de los conflictos bélicos invita a imaginar un mundo en paz.
SABOR A PUEBLO MARINERO
Al norte de Gernika se encuentra Mundaka, un coqueto municipio pesquero rodeado de innumerables zonas verdes y puertos naturales. Su situación, entre mar y montaña, con sus acantilados y bosques, sus estrechas callejuelas y coloridos balcones, conceden a esta villa un encanto que no pasa desapercibido al visitante. Mundaka es, además, una afamada localidad entre los surfistas del mundo entero gracias a su “ola izquierda”, considerada la mejor de Europa.
Junto a Mundaka, está Bermeo, una localidad de mayores dimensiones que se debe a su pasado y presente marinero. Buena prueba de ello es el Museo del Pescador, en el que es posible conocer de primera mano un sinfín de anécdotas y curiosidades de este modo de vida. Frente a Bermeo se divisa la pequeña isla de Ízaro, conocida por ser la imagen de la ya desaparecida productora española Ízaro Films.
BELLOS PAISAJES COSTEROS
La costa vasca alcanza su punto más septentrional en el Cabo de Matxixako, que cuenta con dos faros desde los que pueden observarse las aves marinas y los cetáceos. Siguiendo la costa es posible visitar la hermosa ermita de San Juan de Gaztelugatxe. La ermita ofrece unas vistas impresionantes: a un lado el cabo de Matxixako y al otro Bakio, localidad que goza de agradables temperaturas que seguramente han contribuido al sabor de su txakoli, el vino joven tradicional del País Vasco.
LAS MEJORES PLAYAS
Bakio alberga una de las playas más extensas de Vizcaya y en ella es posible practicar una amplia gama de deportes náuticos. Presenta además un paisaje arquitectónico lleno de contrastes. Varios itinerarios, como el del barrio de Basigo o el de los palacios y las villas, invitan a conocerla mejor.
Al oeste, Gorliz, situado en una bahía natural, goza de impresionantes vistas de la costa desde sus acantilados. De Gorliz salen gran variedad de rutas de interés natural y paisajístico, como el camino que lleva al faro. Una vez allí es posible visitar varios túneles subterráneos construidos en el pasado y que sirvieron para salvaguardarse en tiempos de guerra.
SOBRE LA RíA DEL NERVIóN
Getxo es un derroche de exquisitez. Conocido por sus festivales internacionales de música, cuenta con un gran número de palacetes y mansiones que recuerdan su pasado señorial, fruto de la riqueza generada por la actividad industrial de la zona.
Frente a Getxo, separado por la ría del Nervión, está Portugalete, punto final de este recorrido. Se comunica con Getxo mediante el famoso Puente Colgante, una maravilla arquitectónica, habilitada como mirador. Una vez en Portugalete, además de pasear por sus estrechas y empinadas calles, deben visitarse la Basílica de Santa María y la Torre de Salazar. |