Melancólica, antigua, gris. Lisboa se sacude los tópicos y enamora a primera vista por su sencillez y la belleza de unos paisajes urbanos que pertenecen cada vez más al presente sin dejar de acariciar su pasado
Más allá de la decadencia encantadora que a menudo se atribuye al sabor de Lisboa, a sus barrios y a sus calles, la ciudad se dibuja, en muchos de sus rincones, como emblema de una modernidad impoluta. Junto a los barrios de antaño, la ropa tendida en los balcones o los azulejos desconchados que revisten muchas de sus calles, hallamos anchas avenidas, las orillas relucientes de un Tajo cruzado por un puente futurista o espacios diáfanos que distan en mucho de la imagen abarrotada, caótica y gris de una ciudad forjada en el imaginario colectivo a golpe de leyenda.
CALIDOSCOPIO DE PAISAJES
Tal amalgama de matices se debe a incursiones, superposiciones y evoluciones que tienen sus puntos culminantes en una remota invasión árabe, un pasado Atlántico de buques y descubrimientos, el terremoto de mediados del siglo XVIII y el incendio de 1988 que obligaron a reconstruir toda la zona centro o la Exposición Mundial de 1998 que espoleó un cambio decisivo en la fisonomía de la ciudad, sobretodo con la construcción del moderno Parque de las Naciones. Como resultado, la Lisboa de hoy: una ciudad de retales que, como un buen patchwork, gana en el conjunto. Perderse en la melancolía de sus fados, visitar el sofisticado Oceanográfico, comer bacalao en cualquiera de las tabernas de Barrio Alto, deleitarse con la escena de postal de su río surcado por decenas de velas bajo el puente, probar los míticos y sabrosos pastéis de Belém, visitar su torre y adentrarse en el Monasterio de los Jerónimos, dejarse llevar por uno de sus tranvías antiguos, pasear por una Alfama de perfil erosionado e imagen encantadora o abarcar la ciudad en la mirada desde el Castillo de San Jorge: sea cual sea el recorrido escogido, la ciudad resplandecerá en alguna de sus mil caras, todas diferentes y, sin embargo, todas coherentes con su poliedro histórico. |