Cuatro itinerarios, ideados según las características del turista, permiten descubrir una Lisboa diferente: en familia, con amigos, en pareja y de golf
Cada uno de los recorridos propone actividades para disfrutar de Lisboa durante cinco días sin malgastar un momento. Si el viaje es en familia, el plan pasa por visitar el Pabellón del Conocimiento, donde los niños se entretienen a la vez que aprenden. El tranvía les llevará hasta el Castelo de Sao Jorge desde donde se contemplan unas inigualables vistas de la ciudad, y luego pueden aprovechar para pasear por la Alfama. El equilibrio entre las inquietudes de unos y otros se halla en la diversidad: mientras madre e hija van de compras por la Baixa, padre e hijo visitan el estadio del Benfica. Luego todos a Belém para probar los típicos pasteles de crema.
DISFRUTAR DE LA COSTA LISBOETA
Los deportes y las salidas nocturnas son el eje del viaje con amigos. El primer día es para practicar surf y windsurf en la playa de Guincho; al día siguiente, en Ribeira d’Ilhas. También podrán disfrutar de las playas sureñas como la de Nova Vaga antes de ir a la capital de Portugal y perderse por el barrio del Chiado, donde se dan cita los artistas y los intelectuales para charlar en los cafés emblemáticos, como “A Brasileira”. Habrá tiempo para vivir la noche joven de Lisboa, concentrada en las Docas y la Avenida 24 de Julho.
Si el viaje se hace en pareja, el romanticismo está asegurado: tras descubrir los barrios más tradicionales de Lisboa, como el Castelo y la Baixa, se puede cenar en un restaurante de la Alfama escuchando el fado en directo. El Largo do Carmo, escenario de la Revolución de los Claveles en 1974, es un lugar mítico que la pareja también ha de visitar, y luego tomar el elevador de Santa Justa. Además, se prevé ir hasta Sintra, pasando por Cascais, para disfrutar del Palacio da Pena.
Cinco días, cinco campos. El itinerario para los apasionados del golf conjuga grandes dosis de juego con otras actividades culturales. Así, las mañanas se dedican al golf mientras que las tardes se emplean, entre otras cosas, en recorrer las terrazas de Estoril y Marina de Cascais, considerada la Riviera Portuguesa, para disfrutar de su gastronomía; donde catar los vinos de la villa de Óbidos y disfrutar del mar en la playa de Meco. |