Portugal es el mejor regalo para los sentidos: deleitarse con paisajes urbanos legendarios, espacios sobrecogedores o saborear sus delicias
Portugal aglutina todas las posibles caras del poliedro cultural: historia, arte y gastronomía se codean en cada rincón con el visitante ávido de piedras milenarias, folklore y buen comer. A esto se suma la hospitalidad tradicional de sus habitantes que hace que los visitantes se sientan como en casa. Conocer Portugal es todo un placer.
CULTURA, LA MEJOR RECETA
Los siglos de conquistas e influencias han dejado en Portugal un rastro que la UNESCO ha querido reconocer y conservar. Guimarães y Oporto, en el norte, cuentan con un centro histórico rico en arquitectura y monumentos que han sido nombrados Patrimonios Mundiales.
Las casas típicas de Guimarães y sus reminiscencias históricas y las casas norteñas y los monumentos de granito de Oporto les hacen merecedores de tal distinción.
Las iglesias y monasterios portugueses, por su lado, guardan en sus fachadas e interiores amplia información sobre la historia lusa. Renovaciones, reconstrucciones y pequeñas alteraciones hacen un resumen de estilos y épocas pasadas.
Las iglesias del Barroco que pueblan el país destacan entre todas las demás, puesto que muchas de ellas forman parte de la Ruta del Barroco del Consejo de Europa. El paso de los árabes quedó sepultado bajo la Catedral de Lisboa, que se construyó sobre las ruinas de la antigua Mezquita y el Monasterio de los Jerónimos es una joya histórica que muestra los medios económicos de que disponía la Corona en el siglo XVI.
EL PLACER DE LA GASTRONOMíA
Vinos y platos han cruzado fronteras portuguesas y hoy pueden catarse en cualquier país.
El bacalao sigue siendo la materia prima más utilizada en sus recetas y la repostería, con origen en los conventos del país, es otro delicioso manjar. |