Vilamoura inaugura este año su sexto campo de golf. Un destino que ha optado por hacer del deporte y la protección de la naturaleza el mejor atractivo para complementar su oferta de sol y playa
La historia nos presenta el Algarve como el far west del Islam ibérico: el al Garb (oeste) fue el último territorio portugués a ser reconquistado. Todavía quedan en el paisaje restos de una arquitectura que recuerda las ciudades de Marruecos y leyendas como la de las moras encantadas (mourinhas) que lloran en grutas y fuentes por unos maridos, padres y novios que nunca volvieron a encontrarlas.
MIRANDO HACIA EL OCÉANO
El Portugal del sur siempre ha vivido mirando hacia alta mar. El infante Enrique “el Navegante” instaló su cuartel general en Sagres convencido de la realidad planetaria del mundo. La expansión marítima fue a través de los siglos la mayor empresa del país y, el Algarve, una especie de cabo Cañaveral de los descubrimientos. Hoy en día el extremo sur occidental de Europa es un destino turístico reconocido y en auge y Vilamoura, el resort turístico privado más grande de Europa, un lugar de vacaciones que hace del deporte el complemento ideal para combinar la actividad física con el relax. Vilamoura honra al pasado navegante con el mayor puerto deportivo del Algarve, con más de mil doscientos amarres.
GOLF, EQUITACIÓN Y MUCHO MÁS
A pesar de las excelentes condiciones para la práctica de los deportes náuticos, el golf es la actividad que atrae más visitantes a Vilamoura. Los 21 complejos de golf de la región constituyen el principal destino de invierno para los practicantes de este deporte. La temporada alta se sitúa de octubre a mayo. Un invierno suave permite jugar en perfectas condiciones cuando en otras latitudes el frío y la lluvia lo impiden. La mayoría de campos ofrecen descuentos en determinados periodos y la Algarve Golfe vende un “pasaporte” que ofrece un precio especial para cinco vueltas a 18 hoyos en diferentes campos.Una alternativa al golf podría ser un paseo a caballo. En el Algarve existen varios centros para practicar la equitación. La mayoría crían caballos de la raza lusitana, de buen temperamento y talla mediana. Cabalgar por la playa o entre los pinares es otro atractivo para los que prefieren disfrutar del tiempo libre de una manera más activa.Y por la noche, pasear por la marina de Vilamoura, con sus bares y terrazas, las embarcaciones y las luces sobre el agua, ayudan a abrir el apetito. Es momento de dedicarse a probar la exquisita y tradicional cataplana de marisco
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