Si hay un evento en el mundo que atrae todas las miradas, ese es el Carnaval de Río de Janeiro. Durante cuatro días la ciudad carioca asume el papel de capital mundial del espectáculo: sus bailes y disfraces despiertan una fascinación que es compartida por los habitantes de cada rincón del planeta
Carnaval es sinónimo de libertad, de ahí que se celebre antes de la Cuaresma. El Carnaval de Río de Janeiro es la máxima expresión de ese espíritu de emancipación que invade el alma de cada brasileño durante las fechas que dura la festividad, de la cual hoy en día todos nos sentimos parte.
LA MECA DE LA SAMBA
Tal ha sido el crecimiento del Carnaval en Río desde la aparición de la primera Escuela de Samba, la Deixa Falar, que en 1984 fue necesaria la construcción de un espacio dedicado expresamente a su celebración: el Sambódromo.
Situado en la Avenida Marqués de Sapucaí, ésta se convertirá durante las noches del 26 y 27 de febrero en la pasarela donde las Escuelas de Samba, asociaciones de personas procedentes de un mismo barrio o favela, competirán una vez más entre ellas. Durante algo más de una hora sus sofisticados (y pesados) disfraces y sus espectaculares carros alegóricos formados por enormes figuras junto a una numerosa banda de percusión deberán convencer a un jurado de expertos cuyo reconocimiento supone el mayor de los honores.
Conseguir un sitio en el Sambódromo puede llegar a costarnos algo más de 1.000 euros si queremos vivir de cerca el espectáculo, aunque siempre podemos toparnos con una estrella del cine o del fútbol. Sin embargo por 250 euros es posible obtener una buena perspectiva desde lo alto de la grada.
LA FIESTA EN LA CALLE
Entre el 25 y el 28 de febrero la samba paralizará Brasil. Y es que el Carnaval no es tan sólo un desfile al que asistir pagando nuestra entrada. Es espontaneidad. Es desenfreno. Es vida.
Si caminando por la playa de Ipanema o Copacabana oímos tocar una banda, acercarnos al lugar puede llevarnos donde jamás habríamos imaginado. Lo que en un principio se trataba de un pequeño grupo tocando en una plaza o frente a un bar puede acabar convirtiéndose en una gran masa de gente bailando a ritmo de samba hasta altas horas de la noche.
Estos grupos reciben el nombre de Blocos si son pequeños, pero los de mayor tamaño son las llamadas Bandas. Se trata de orquestas seguidas por miles de bailarines (¡algunas congregan hasta 10.000 personas!) vestidos con todo tipo de disfraces, entre los que destacan las drag queens de la Banda de Ipanema.
Para disfrutar al máximo del ambiente y aguantar el ritmo marcado por los tambores hasta la madrugada es recomendable acarrear el mínimo equipaje posible. Del mismo modo, los objetos de valor sólo pueden comportarnos problemas, con lo cual se recomienda vestir de manera ligera.
Las Escuelas de Samba se engalanan siguiendo una temática concreta con exuberantes y caros disfraces; éstos son los protagonistas de la gran fiesta del Carnaval de Río de Janeiro en el Sambódromo.
Dónde dormir: En el corazón de la Playa de Ipanema, desde el hotel Caesar Park disponemos de unas vistas únicas rodeados del mayor de los lujos. Algo más asequible es el Excelsior Copacabana, cuyas vistas al Corcobado hará las delicias de sus huéspedes.
Como llegar: Realizando una estancia mínima de 7 días, podemos volar con la compañía VARIG desde Barcelona por 947 euros (haciendo escala en Madrid con SPANAIR) o directamente desde Madrid por 815 euros. Con IBERIA disponemos de una oferta por 649 euros desde Madrid y por 549 euros desde Barcelona (haciendo escala en Madrid).
Dónde comer: El restaurante Alba Mar es el lugar donde disfrutar del mejor pescado y marisco del lugar. Por otro lado, el Antiquarius ofrece unas recetas portuguesas exquisitas en un ambiente lujoso rodeado de antigüedades que el cliente tiene la posibilidad de comprar.
Imprescindible: Para asistir al Sambódromo debemos comprar las entradas lo antes posible, aunque éstas se distribuyen una semana antes para evitar fraudes. |